miércoles, 24 de diciembre de 2008

Lubina al horno




3 lubinas de unos 600 gr cada una
1 cebolla grande trinchada
½ pimiento verde
2 dientes de ajo machado con el perejil y sal
1 papel de azafrán molido
Un ramillete de perejil machado con el ajo y sal
Aceite de oliva

Limpiamos, decapitamos y evisceramos los pescados. Las frotamos con el pisado de ajo, perejil y sal y las dejamos reposar 24 horas.
Doramos la cebolla y cuando está pochada añadimos, el azafrán, el pimiento en tiras, el ajo laminado y tres ramas de perejil picado.
Cuando está bien pochado lo ponemos en el fondo de una fuente de horno.
Colocamos la lubinas encima y las llevamos al horno precalentado a 200ºC durante 35-45 minutos. Depende del horno.
Las retiramos dejamos reposar unos diez minutos y servimos.


En Europa, el lobo tiene mala fama. El nombre “lubina” le viene a este pez (Morone labrax) por la consideración de “loba” que tiene (lat. lupus) al atacar siempre a las presas más débiles. Este carácter de depredador le valió, consecuentemente, la denominación de “lobo de mar” en algunas regiones: “llop” o “llobarro” en el Levante.
En Galicia la llamamos “róbalo” o “robaliza”, según sea grande o pequeña.


domingo, 21 de diciembre de 2008

Tarta Tatin con crema inglesa a la vainilla



7 manzanas golden peladas, descorazonas y cortadas a octavos.
4 nueces de mantequilla
Un trozo rectangular de masa de hojaldre para cubrir la boca del molde.
Azúcar

Preparamos un molde (tipo cake) untándolo de mantequilla y espolvoreándolo de azúcar. Precalentamos el horno a 180º.
Salteamos la manzana en una sartén con la mantequilla y una cucharada de azúcar hasta que los trozos adquieran un bonito color dorado.
Llenamos el molde con los trozos de manzana,espolvoreamos con una cucharada de postre de azúcar y llevamos al horno por espacio de 30 minutos, el tiempo depende del tipo de manzana. Controlamos la cocción pinchándola.
Cubrimos el molde con el hojaldre y lo metemos en el horno durante 15 minutos más.
Sacamos el molde cuando el hojaldre esté cocido. Dejamos enfriar y desmoldamos.

Crema inglesa
½ litro de leche
4 yemas de huevo
40 gramos de azúcar
¼ de vainilla natural
Un pellizco de sal

Ponemos la leche a hervir con la vainilla abierta y dejamos que infusione.
Mientras tanto, batimos los huevos con el azúcar hasta que queden bien espumosas.
Añadimos ahora la leche caliente a los huevos batidos, poco a poco y removiendo.
Ponemos una punta de sal a la mezcla.
Ponemos el cazo al baño maría y cocemos sin que pase de 80º hasta que espese.
Dejamos enfriar.

Acompañamos la tarta con una cucharada de crema a la vainilla.

Suquet de abadejo



 
Abadejo (Gadus pollachius) y el bacalao (Gadus morrhua) son dos animales diferentes. Hay quien afirma que son el mismo animal, uno fresco y el otro sometido al proceso de secado; incluso en catalán llamán “bacallà” al abadejo; pero son dos especies diferentes, si bien ambos pertenecen a la familia de los gádidos. Guarda parecido con la merluza, aunque carece de su finura. Si se secase pudiera dar el pego sustituyendo al bacalao, no obstante no tiene su suculencia.

Suquet de abadejo
¿4 personas?
Abadejo cortado y salpimentado (8 buenos trozos)
5 Patatas medianas cortadas en dados
1cebolla trinchada
1 tomate pelado, despepitado y picado
Pimentón dulce
Una papelina de azafrán
½ l de caldo de pescado
Un buen puñado de espaguetis de mar (algas) hidratadas durante media hora y picadas.
2 dientes de ajo
Perejil
Aceite de oliva
Salpimetamos el pescado y reservamos.
Hacemos un majado con los ajos, el perejil y sal y la diluímos con un poco de aceite. La reservamos.
Doramos las patatas y las reservamos.
En el mismo aceite doramos la cebolla trinchada y el tomate. Dejamos que se confite a gusto.
Si es necesario lo remojamos con un poco de caldo.
Cuando esté bien confitado, añadimos el pimentón, el azafrán y las algas picadas, hidratadas y escurridas.
Revolvemos y vamos echándole el caldo, la mitad: iremos añadiendo caldo a medida que progresa la cocción. No queremos que quede aguado. Llevamos a hervir.
Ponemos las patatas doradas y las hecemos hervir durante 10 minutos, depende de la calidad de la patata.
Ahora es el momento de poner el abadejo en la cazuela,rociar con la picada y dejar que cueza durante unos diez minutos. Si fuera preciso, añadiríamos más caldo.
Es necesario estara atentos porque el abadejo cuece enseguida y puede pasarse.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Te conozco, bacalao...





"El bacalao es una momia que resucita." O algo así escribía Vázquez Montalbán de este animal. Una vez rehidratado admite cualquier preparación. La cocina popular llevó el bacalao a puntos de exquisitez que tal vez no consiguió con ningún otro pescado y entró con merecimiento en los restaurantes de lujo.

En Galicia somos muy de bacalao. Regalar una hoja no es raro y yo lo agradezco mucho. Es buena costumbre que ejercemos, sobre todo, en las cercanías de Navidad que en esta época es seguro encontrar el bacalao en la mesa. Todos los buenos cristianos, además de abstenerse de carne todos los viernes, Cuaresma, Miércoles de Ceniza y Viernes Santo, no la cataban tampoco en Nochebuena. 
No sé si era costumbre general o circunscrita a Galicia y norte de Portugal. 
Los gallegos no tenemos un recetario de bacalao extenso como los portugueses, no obstante consumimos bastante. Las más de las veces lo comemos cocido con patatas aceite o “allada”; asado en la placha o sobre brasa con aros de cebolla cruda y abundante aceite de oliva; en empanada con pasas o en empanadillas con mucha cebolla y en arroces.
El bacalao (Gadus Morrhua) ya no es barato y cada vez será más caro -sobre todo el de secado tradicional- por el mayor consumo y la presión sobre los caladeros. En otros tiempos fue vianda que llegaba a cualquier mesa y solucionó muchas hambres: por esto en Portugal le llamaban “o grande amigo” y tanto se repetía en los platos en España que surgió el dicho: “Te conozco bacalao, aunque vengas disfrazao” y en El Quijote sale como comida corriente y de poco valor.
Los balleneros vascos descubrieron los caladeros de Terranova hacia el siglo XI. Mucho antes de que Colón descubriese el nuevo continente, estos marineros, yendo en persecución de los cetáceos se dieron de narices con los bacalaos que llenaban las aguas de la desembocadura del río S. Lorenzo. 
Cuando Cartier llegó a la zona(1534) y tomó posesión de aquellas tierras y aguas para la corona francesa, los vascos llevaban siglos pescando allí la ballena y el bacalao. 
Portugueses y vascos - ambos países tienen gran cocina de bacalao- se reparten el honor de haber sido los primeros en descubrir y explotar los caladeros del Norte: Terranova, Islandia y Noruega…



Pero parece que hay que otorgarle a los portugueses el mérito de mejorar la manera de conservarlo. Se decapita y eviscera a bordo. Los apilan cubiertos de sal. 
En puerto, los levantaban de aquella sal, vuelven a salarlo y lo secan al aire. 
Este es el bacalao secado de manera tradicional. A los portugueses les gusta el bacalao más seco y amarillo que a los gallegos. Y no digamos a los catalanes, que lo compran chorreando agua. 
Las técnicas de secado han cambiado con la utilización del frío. Para algunos, un buen bacalao debe estar bien seco, no debe pesar y tiene que tener tonos amarillentos. Hay otro tipo, el "bacalao verde" o de "media cura", salado pero no secado. Otro deshidratado se hace en tierra, sobre piedras. Se seca completamente la pieza y toma el aspecto y tacto de la madera y color amarillento: es el “pejepalo” o “stockfish”.
Estas técnicas de conservación por deshidratación tuvo ventajas notables: reduce el peso y el volumen de la pesca y permitió transportarla a grandes distancias haciendo llegar una excelente carga de proteínas a lugares lejanos tierra adentro. 
Sin duda esta es una de las razones del éxito del bacalao junto a un precio barato en aquel momento. Otra ventaja del secado es que permite consumirlo en cualquier época del año.
Es considerado pescado blanco, con un 3% de grasa. Salado, la cantidad de grasa aumenta pero no de manera significativa. El bacalao nos proporciona excelentes proteínas y grasas insaturadas Omega-3.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Gastronomía responsable





Os perigos da mala alimentación son evidentes para calquera con sentido común. Desde este blog pretendo facer partícipe aos demais de receitas tradicionais de Galicia e doutros lugares, busco o goce do sinxelo cotiá e o exercicio dunha gastronomía responsable: non hai goce na mala dieta; dieta significa costume, neste caso alimentaria.Non hai goce nas malas costume, hai atrofia do padal.

Nova Galicia Edicións, na colección Que me dis de… ten publicado – setembro, 2007 - un volume titulado Alimentación Sa . Un libro extraordinariamente útil para que nenos e nenas -ou non tan nenos nin tan nenas- poida informarse e formarse sobre o tema. De feito é recomendable para calquera persoa con responsabilidades educativas. Ao longo de 55 páxinas magnificamente ilustradas e acompañadas dun texto moi didáctico, o autor achéganos á conceptos tan fundamentais como a alimentación, os diversos nutrientes e as súas función, as características dunha dieta correcta, exemplos de menús sans e a importancia do exercicio. Certamente hai que ter claro o que se quere transmitir para facer un exercicio de síntese tan ben conseguido como o que mostra este libro divulgativo que axuda a ter condutas alimentarias responsables e loitar contra o sobrepeso e a obesidade.

O autor é o doutor Lorenzo Pousa Estévez, Xefe da Unidade de Atención Primaria de Baiona y vicepresidente da Asociación Galega de Estudios da Dieta Atlántica (Asgaeda).
Este é un libro gastronómico, trata dos seus fundamento.

domingo, 14 de diciembre de 2008

El sacacorchos




Es necesario que este artefacto sea de la mejor calidad. Uno malo, mal fabricado, con materiales inadecuados, nos complicará la tarea en el momento justo de ir a disfrutar una botella.

Básica y generalmente un sacacorchos consiste en una helicoidal metálica unida a un mango o palanca. Clavando la espiral en el corcho, sin atravesarlo en su totalidad, tiraremos del mango para extraer el tapón. Si es de palanca, apoyaremos el reborde metálico correspondiente en el gollete para apalancar con el extremo. Sencillo.

Hay muchos tipos: de palancas dobles, de láminas laterales, de rosca con bayoneta, con palanca tipo “gato”… Podrían ser objeto de una bonita colección. No obstante me refiero al de la primera foto, el más común entre los profesionales de la hostelería.

Conviene que la helicoidal haya sido bien fabricada para que, clavándose en el corcho sin traspasarlo en toda su longitud, no lo desmenuce ni se doble al tirar, rasgándolo. Las mejores espirales están hechas con teflón.
Últimamente los sacacorchos vienen provistos de un apoyo de dos tiempos, para disminuir el ángulo de tracción facilitando la extracción: menos fuerza y menos movimientos bruscos del líquido. Las piezas metálicas de apoyo no deben deformarse ni dañar el vidrio de la botella. El mango debe facilitar los diversos agarres.

La pequeña navaja debe tener la hoja con un filo bueno, que corte con sencillez y eficacia la cápsula de la botella, siempre por debajo del borde inferior del gollete, no a ras del mismo. Otros son partidarios de abreviar el trámite retirando la capucha entera, también es verdad que esta fórmula puede facilitar la limpieza de los bordes de la garrafa.
Va a gustos.

Aconsejo comprar un sacacorchos en un establecimiento que nos ofrezca garantía. Será más caro que en el chino de abajo, pero nos durará toda la vida si no se lo prestamos al vecino desaprensivo y no estropearemos el servicio de más de una botella.




miércoles, 10 de diciembre de 2008

De higos a brevas

De higos a brevas
Mientras vendimiábamos maduraban los higos frescos pero es ahora en Navidad cuando los secos llegan a la mesa. Me encantan los higos, especialmente lo secos y, de estos, los turcos.
Las higueras bíferas dan dos cosechas al año: las brevas por S. Juan y los higos en octubre. Esta frecuencia temporal es la que señalamos al decir que algo ocurre “de higos a brevas”. Las higueras uníferas sólo producen en octubre.

El higo no es un fruto, es la cubierta carnosa de muchas flores que crecen al ser polinizadas a través de la abertura al exterior del orificio apical. En ocasiones, las flores masculinas están en la entrada y las femeninas al fondo. Este tipo se autopoliniza. Pero algunas higueras sólo tienen flores femeninas y necesita de una avispa que, entrando por orificio apical para dejar sus huevos, realice la polinización.

Las numerosas pepitas del higo son en verdad los frutos de diminutas flores en una envoltura carnosa. Así el higo es símbolo en algunas culturas de la integración de lo individual en un todo de orden superior. En las fruterías los podemos encontrar verdes, morados, rojizos o negros, pero son especialmente sabrosos recogidos de la higuera. Para que un higo fresco nos llene la boca de sabor ha de estar convenientemente maduro. En Galicia todo el mundo sabe que es así cuando el fruto presenta “roupa de vello, pé de coxo e ollo legañoso”. Es decir, tiene un aspecto externo de ropa harapienta, vieja; cuelga a punto de desprenderse por su peso: “pé de vello” y una gota de almíbar sale del orificio extremo, la legaña del ojo. Así los higos más sabrosos suelen ser los que tienen un aspecto más ajado aunque no deteriorado.

Higos secos cuello de dama (Algarve, Portugal)

Los higos turcos secos, aplastados en forma de discos gruesos y enrimados en cajas, no usan harina en el proceso de secado. Se ponen al sol y se lavan con agua salada. Llegan a las tiendas en el mes de octubre o noviembre. En Pontevedra, los compro en “El Cisne” que los hacía venir hace años de un importador de Lleida. Pajareros secados sin harina los encontré muy buenos en la feria de Redondela; eran de Almoharín (Cáceres), envasados por La Tocona.

Higos pajareros secados sin harina Higos

Turquía es la mayor productora mundial de higos, haciendo así honor al hecho de que la higuera (ficus carica), pariente de la morera, es originaria de la zona oriental de este país. Desde Turquía se extendió por toda la cuenca mediterránea hasta la zona de Europa central y tuvo gran interés económico al ser una importante fuente de nutrientes.

Higos turcos
En Grecia, los higos eran muy apreciados y los atenienses comerciaban con ellos y no los dejaban salir de territorio. Los sicofantes (sicon = higo y fantes = anunciante) anunciaban el inicio de la cosecha y vigilaban y delataban casos de estraperlo acusando a los contrabandistas. Esta labor acusatoria dio significado principal a la palabra y “sicofante” es sinónimo de delator, chivato y calumniador.
La recolección comenzaba cuando los sicofante consideraban que los frutos estaban en sazón. Se exaltaba la madurez del higo con festejos que incluían no pocas actividades eróticas rituales al ser higo e higuera símbolo de fecundidad. En esta línea de significado erótico se designó en castellano lo pornográfico como “sicalíptico” o relativo a la “sicalipsis” (“sicon = higo y aleifis = frotar o untar).
Por estos significados anda el dicho que repite, tan refranero, mi amigo Ramón Salas: "És natural com la figa per al pardal". Cambie usted "figa" y "pardal" por el significado que prefiera.

Con higos cebaban los romanos las ocas para agrandarles el hígado, así obtenían “iecur ficatum” (hígado con higos), una suerte de “foie gras”. “Hígado” y “fígado” no proceden del latín “iecur” sino del adjetivo ”ficatum”, mira, tú, qué cosa.

Según los nutricionistas, el higo fresco nos da hidratos de carbono como la sacarosa, fructosa y glucosa; y vitaminas de los grupos A, B y C. Tiene propiedades laxantes al ser rico en fibra. Es moderadamente calórico: 100gr. nos proporcionará 70 Kcal. (100gr de chocolate negro nos aporta entre 500 y 600 Kcal.). Seco, concentra azúcares y es más energético: 250 Kcal. por cada 100gr. Su índice glicémico está en torno a 40%, menos que un zumo de naranja recién exprimido.

Queso de oveja manchega con higos secos

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Este es un estupendo postre o merienda. Un Oporto dulce nos acompañaría muy bien. Un gustazo.

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lunes, 8 de diciembre de 2008

Cenas y comidas de Navidad





El plato fuerte para la cena de Nochebuena en el sur de Pontevedra es el bacalao cocido con coliflor. Estuve haciendo preguntas y pude enterarme de alguna cosa más. En la zona de A Lomba, por Ourense, añadían “Pulpo á feira” como entrante. Y esto desde hace como mínimo unos 50 ó 60 años. Conocí mucho a una señora, Carmen, que se lo enviaba desde Redondela a su madre. Esta lo limpiaba y lo ponía a secar. El pulpo no podía faltar en Nochebuena.

Me dicen que en la zona de Trás os Montes en Portugal, relativamente cerca de Ourense y de León (Vila Real, Bragança...) también comen pulpo y bacalao esa noche. Se ve que la Iglesia había declarado el 24 día de vigilia (comida con abstinencia de carne, frecuentemente víspera de una festividad religiosa).
La gente mayor de Louredo (Mos, Pontevedra) también recuerda esta vigilia. Comentan que para estar exento del deber de abstenerse de carne, tenían que ayunar el sábado anterior a Nochebuena.

Desde antiguo, pulpo y bacalao estarían aliñados con aceites gallegos, por ejemplo de la zona de Larouco. El pimentón americano sólo entraría en el s. XVIII y también el aceite andaluz.
Viene de lejos la costumbre de comer bacalao, aunque debió de haber épocas en las que lo más accesible era el pescado fresco porque los mayores hablan del besugo (ollomol) y también del jurel grande al horno acompañado de tocino. Era más barato el pescado fresco en las zonas próximas almar. Más tarde la demanda aumentaría y la apertura de mercados habría provocado el encarecimiento y se habría encaminado la gente al bacalao al ser más caro lo fresco

La vigilia debió relajarse y se fue incorporando alguna carne a la cena. Casi siempre pollo o cabrito; con menor frecuencia cordero y todavía menos, pavo.
Esta carne, la más de las veces asada en el horno, otras estofada venía a la mesa, lo sobrante hacía la comida del día de Navidad. Hay que recordar que la Nochebuena sólo se celebra en algunas zonas de España, en otras la gran celebración familiar es el día 25.

Con el mayor acceso al consumo – que no siempre va acompañado de más dinero contante y sonante - se puso de moda el marisco y en la misma medida fue subiendo de precio. Las mesas más a la moda sustituyeron el bacalao por marisco y el plato fuerte pasó a ser la carne o se cambió el bacalao por merluza que se entendía que era pescado más fino. Y así andamos ahora; empeñados en comer todos lo mismo y cuanto más caro más fiesta…
Pues bueno… Soy partidario de mantener el sabrosísimo bacalao e incorporar el pulpo.

Si el primer plato en Ourense era el pulpo, en Pontevedra incorporábamos un entrante peculiar: “Sopas de cabalo cansado”: pan de trigo (caliente las casas que tenían horno de pan y cocían) migado en “cunca”, abundante azúcar y vino tinto.

No llama la atención; una rebanada de pan con vino y azúcar era merienda de niños en muchas zonas vinícolas Había quien las tomaba de postre. En este caso el vino se calentaba y se le solían añadir uvas pasas e higos.
La señora de la foto, Carmen Blanco, me cuenta que que el 24 era día de cocer pan en las casas que tenían horno. Se cocía pan de trigo y de maíz. Pero también se hacía algo especial: un Bolo de Nadal. Se llamaba pan de anises. Era un pan de maíz y centeno al que se le añadían semiente de hinojo molidas en la proporción adecuada. Algunas panaderas también le ponían pasas e higos. En Cela (Mos) todavía hay alguna señora capaz de amasar el tal pan que se tomaba durante la comida. Tal vez alguna panadería pudiera intentar comercializarlo. Pan de maíz con pasa ya se puede encontrar con facilidad.

Como digo, en estas fechas se compraban higos y uvas pasas; más recientemente turrones y mazapanes; aunque parece que los gallegos no somos muy de turrón. Pero el postre tradicional son las torrijas de vino o de leche. Aquí se le llaman “torradas”. En algunas casas se hacía también flan o arroz con leche, “arroz doce ou papas de arroz”. A esto hay que añadir los “Peros de inverno” cocido en almíbar. Son esas peras de piel marrón y pequeñas, duras en crudo pero que cocidas son agradabilísimas al paladar.

Propongo volver a los orígenes y organizar una cena actualizando la preparación de los platos tradicionales:
Pulpo, bacalao y pollo (que si sobra podremos reservar para el día siguiente)
Torrijas de vino o leche, peras cocidas en almibar y arroz con leche, flan o natillas.
Turrones
Frutos secos
Higos, uvas, ciruelas y orejones.
Un par de vinos excelentes
Un cava superior.
Todo vale menos caer en la tiranía del congelado o el papanatismo del precio abusivo.

Que cada uno haga su sugerencia, propongo:
• Pulpo cocido con patatas paja al vapor y alioli de pimentón
• Bacalao confitado con puré de coliflor y vinagreta de pasas y piñones
• Peras de invierno asadas en almíbar de albariño
• Torrijas de vino o leche con cubierta de natillas

Ni una sola gamba ni un solo langostino.
Una parte de lo ahorrado, gastémoslo en excelentes vinos.
Buenas Fiestas.

Jalea de manzana


2 kg de manzanas sanas lavada y troceadas, con piel y corazón
Azúcar

Cubrir apenas con agua y dejarlas cocer muy bien a fuego medio, más o menos durante una hora.
Cuando tienen textura de papilla, la ponemos en un lienzo y todo el envoltorio en un chino para que escurra a dentro de un cazo (debemos conocer el peso exacto de este cazo vacío) durante 24 o 48 hora, poniéndole un peso encima para que escurra convenientemente.
Se pesa cazo y contenido y sabemos entonces el peso exacto del jugo.
Le mezclamos el mismo peso de azúcar y lo llevamos al fuego, lo dejamos hervir hasta que clarifica.
Cuando está bien traslúcido, lo vertemos en tarros que habremos esterilizado en agua hirviente y habremos escurrido. Posteriormente bañamos el interior con un chorro de coñac que desechamos. De este modo favorecemos la esterilización.
Vertemos la jalea en los botes en caliente.
Tapamos y guardamos.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Leche frita



1 litro leche hirviendo con piel de limón
1/4 l leche fría para disolver harina
3 c/s de harina de trigo

3 c/s de azúcar

1 c/s de Maizena

1 yema de huevo

2 huevos batidos para rebozar

Una pizca de sal

Aceite de girasol
En un cazo se pone la yema de huevo y se le añade el azúcar y revolvemos bien.
Se añade entonces las harinas.
Con la leche fría apartada disolvemos bien esta harina para que no forme grumos.
La leche hirviente se vuelca en la mezcla.
Se añade la sal y se acerca al fuego a cocer a fuego medio revolviéndola sin parar.
Debe cocer hasta que espese y la mezcla comienza a despegarse con consistencia en los lados del recipiente que está al fuego.
Cuando vemos que está cocido se vierte en una bandeja donde la pasta pueda caber teniendo un espesor de un centímetro.
Dejamos enfriar.
Cortamos en porciones, se reboza en harina y huevo, por este orden.
Freímos en aceite de girasol bien caliente y sin dejar que coja mucho color.
Dejamos escurrir sobre papel absorbente.
Al servir espolvoreamos con azúcar y canela.
También podemos aderezar con miel.